Biografía

Las cantantes chilenas suelen acoger sus dotes bajo la sombra de la balada, un género en el que pueden lucirse sin demasiado esfuerzo creativo y en el que evalúan mejores perspectivas comerciales. Son escasas las buenas voces femeninas locales con afán de búsqueda, y Nicole ha experimentado las retribuciones pero también los obstáculos de quien prefiere aventurarse en terrenos más personales. Sus años de estudio, su experiencia en el extranjero y sus bien facturados discos son pruebas de un profesionalismo único entre las intérpretes pop de su generación.

Reina de «Festiniños»

Promo-TVMEE-P1Suele recordarse que Nicole fue una cantante precoz, aunque su actividad musical preadolescente nunca tomó un ritmo realmente profesional. Es cierto que la suya fue una vocación clara desde temprano: en 1987 ganó el primer lugar de «Festiniños», un espacio musical infantil del recordado «Festival de la Una», en Televisión Nacional. El premio le trajo las primeras ofertas discográficas y, a los 12 años de edad, la grabación del álbum Tal vez me estoy enamorando (1989). Enfrentó entonces una de las decisiones más importantes de su carrera. Por recomendación de los productores del disco (Juan Carlos Duque y Sergio Checho Hirane), la joven eligió presentarse bajo un seudónimo artístico. Denisse Lilian Laval Soza fue, desde entonces, Nicole.

La balada de amor púber que le daba título al disco —una composición del mismo Duque— la llevó a radios y televisión casi de inmediato. A lo largo de un año se destacaron también los singles «Qué está pasando en mí» y «Príncipe azul», asegurándole un respetable nivel de ventas. La joven mantenía en paralelo sus estudios escolares. «Sólo sé que me gusta cantar y que quizás sea éste mi rol en la vida», respondía entonces si la apuraban a definir una carrera.

Los años le regalaron un atractivo innegable, y al poco tiempo Nicole conjugaba los pilares de una estrella: talento, buen físico y vocación, justo en tiempos de consolidación de la industria discográfica local. La chica era un éxito en potencia que sólo debía ponerse a disposición de los asesores indicados. Así lo entendió el sello BMG, que preparó para la cantante un disco a su medida: compositores especiales, productor extranjero (el argentino Tito Dávila, ex Enanitos Verdes) y grabación en Madrid. Una estrategia bien diseñada que probó su eficacia de modo contundente. Del álbum Esperando nada (1994) terminarían destacándose cuatro singles —incluyendo «Dame luz» y «Sin gamulán»—, y la agenda de Nicole pasó, a sus 17 años, a ser la de una profesional de la música. El disco obtuvo ventas récord para la época.

El giro pop

Los medios acogieron a Nicole con calidez pero también cierta distancia. ¿Era esto pop o balada romántica? ¿A qué radio dirigirla? Chile rara vez se enfrentaba a una intérprete que combinara una alta producción con cierta autonomía de estilo.

10Nicole no dejó lugar a dudas con su segundo disco. Sueños en tránsito (1997) fue la apuesta de una intérprete con opinión creativa. La colaboración de Andrés Sylleros y, sobre todo, la producción del argentino Gustavo Cerati afirmaron su interés por barnizar de electrónica canciones en las que la chilena comenzaba a desafiarse como compositora. Una imagen cosmopolita, fotos en Londres, y citas a los grupos tecno en boga adornaban entonces sus entrevistas. Mucho más sofisticados que sus anteriores éxitos, singles como «Despiértame» o «Noche» la afirmaban como una cantante atenta a su tiempo.

Aunque la respuesta en Chile fue menor a la producción anterior. el disco llegó a los oídos de los ejecutivos de Maverick, un sello con sede en Miami fundado por Madonna, y el cual se interéso lo suficiente en la chilena como para ofrecerle un contrato multinacional por cinco álbumes.

La firma motivó la partida de Nicole a México el año 2000 y luego a Miami, decidida a llevar su música a mercados lejanos. Pero la mudanza probó ser dificultosa. Sin un buen manager, Nicole vio drásticamente reducida su agenda en vivo, y debió esperar más de lo presupuestado para la grabación de su primer disco internacional. La pausa la obligó a distraerse temporalmente de su carrera y ocuparse en actividades paralelas, como dar clases de canto a niños. Se afianzó entonces una sociedad creativa con el bajista Jimmy Frazier (ex Barracos y La Cosquilla), quien se convirtió en el principal compositor de sus canciones y en el líder de su banda en vivo.

bio4Producido por el prestigioso venezolano Andrés Levine, Viaje infinito (2002) fue un disco que intentó combinar los intereses musicales de Nicole con el híbrido pop que por entonces le daba resultado a gente como Nelly Furtado: melodías pegajosas con toques de funk, soul y electrónica; dispuestas para un baile tranquilo y una voz de mujer urbana. Nicole se ocupó en una promoción extensa, con recitales en Colombia y en las principales ciudades de Estados Unidos (incluyendo invitaciones a shows de La Ley, Juanes y el grupo Chicago en legendarios escenarios de ese país).

bio2Una nominación al Grammy Latino (como Mejor Álbum Vocal Pop Femenino) fue una de las principales motivaciones del período, opacado por la decepcionante rotación radial para un par de singles de fino pop bailable: «Viaje infinito» y «Vida». A tres años de su partida a Miami, Nicole veía sus planes cada vez más dificultados. Cuando el sello Maverick decidió reducir sus costos, la chilena fue una de las primeras afectadas con un finiquito. Y dice que nunca llegó a conocer a Madonna.

Regreso a Chile

bio5La primera gira de Nicole por Chile, a fines de 2004, cosechó elogios unánimes. «Sabía que el tiempo iba a hablar por mí. Creo que hoy la gente se da cuenta de que me he dedicado a la música porque me gusta, y que mi meta nunca ha sido ser famosa», dijo entonces la cantante, quien alternó sus presentaciones con una grabación vocal para un tema («Siempre») del tercer disco de Marciano, y sus primeros pasos como actriz (con un papel secundario en la película Se arrienda, dirigida por el escritor Alberto Fuguet, y a cuya banda sonora aportó el tema «No me confundas»).

bio7Dispuesta a persistir incluso desde una gestión independiente, Nicole comenzó a preparar a fines del 2005 en Miami un nuevo disco autofinanciado y con una mayoría de composiciones propias. En tanto, en enero del 2006 se estrenó en Santiago el documental audiovisual Nicole, pop del sur, realizado sobre la base de entrevistas a la cantante y sus cercanos por parte del joven Nicolás Soto.

bio6La publicación de Apt. (2006) apuró su regreso a Chile. Con algunos temas en inglés, Apt. fue grabado en su departamento en Miami y fue el primer álbum de su discografía publicado de modo independiente. El disco signó el fin de su alianza con Frazier y la decisión de Nicole de radicarse de modo definitivo en Santiago, desde donde ha salido para presentaciones específicas del álbum, como la que hizo en agosto del 2007 junto a Sergio Lagos para mostrar en conjunto sus respectivos álbumes en Nueva York y México. La maternidad no ha disminuido su intenso ritmo de trabajo, que tiene en los temas «Hoy» (trabajado junto a Los Bunkers) y «Arráncame la vida» (para una teleserie de Chilevisión) las más recientes muestras de su capacidad profesional.

Marisol García